<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1277357978180163333</id><updated>2011-07-28T04:52:19.438-07:00</updated><category term='Kate'/><category term='minirrelatos'/><category term='prosa'/><category term='Poemas'/><category term='Conversaciones'/><title type='text'>TANGENTES PARALELAS</title><subtitle type='html'>no importa el lugar, sólo tu imaginación</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Kate*</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12513836495730663951</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_--8aRZp-ezk/SZ9CSQHk4hI/AAAAAAAAAEY/46RebLjP044/S220/2+de+feb+2009+037.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>13</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1277357978180163333.post-9010785670529354734</id><published>2009-01-01T17:37:00.000-08:00</published><updated>2009-01-01T18:00:44.093-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Kate'/><title type='text'></title><content type='html'>Después de mucho tiempo vuelvo a publicar, el tiempo, los estudios y el trabajo son mis clásicas excusas para presentarles. Ahora ya no tiene sentido decirlas, pues tengo bien claro que: siempre lo que implica dejar de hacer algo es para realizar otras cosas que, por más innecesarias que parezcan, pueden enseñar mucho. No hay luna que cada noche no enseñe una estrella diferente y eso hago, así siempre se mire al mismo lugar, quizá lo que vi ayer no lo vea hoy ni mañana. Y entre madrugadas sin sueño y días sin sol la vida transcurre rápido y los sentimientos son lentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí dejo un pequeño extracto de la &lt;em&gt;&lt;strong&gt;duda&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; que ha carcomido mis pensamientos y ha explotado como &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;cohetecillo&lt;/span&gt; de aires navideños frente a mis ojos..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Incesante martirio de pocos momentos que retumbas en el pensamiento mientras el tiempo devora deseos. Ambiguo sentir en luchas internas que recorres el cuerpo como calambres violentos: sin cura, sin calma, sin remordimiento. Duda, que mata o da vida, eres droga fortuita en un día opaco. Periodo placentero de imaginación perversa, al &lt;strong&gt;estilo propio&lt;/strong&gt; en un inmenso universo. No hay perplejidad en ti, la duda no titubea al embestir. Por eso, atacas en instantes, &lt;strong&gt;aún en el olvido&lt;/strong&gt;.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No tiene título que cada uno escoja el suyo y la duda sepa &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;recompesarlos&lt;/span&gt;..&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Que este año (2009) sea libre, pero con conciencia de actos, ya que por ser humanos podemos caer en el error. No obstante, no justifiquemos las consecuencias con la inmadurez.&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1277357978180163333-9010785670529354734?l=tangentesparalelas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/feeds/9010785670529354734/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1277357978180163333&amp;postID=9010785670529354734&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/9010785670529354734'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/9010785670529354734'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/2009/01/despus-de-mucho-tiempo-vuelvo-publicar.html' title=''/><author><name>Kate*</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12513836495730663951</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_--8aRZp-ezk/SZ9CSQHk4hI/AAAAAAAAAEY/46RebLjP044/S220/2+de+feb+2009+037.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1277357978180163333.post-3005026303146948204</id><published>2008-11-11T22:00:00.001-08:00</published><updated>2008-11-11T22:02:16.348-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='minirrelatos'/><title type='text'>"lo poco que queda"</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Besos imperfectos, separados por la libertad de pensamientos adversos…&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez el mismo sitio con emociones tropezadas, canciones como espejos y miradas encontradas. Con un cuento inicias la visita de un mundo de ensueño, la salida aún no la diviso, es más, ni siquiera la imagino. Éramos dos, pero a la vez uno. Frases desligadas y risas sin razón relucían sin sentido en conversaciones extrañas que salían naturalmente. El silencio se colaba con el aire, pero quedaba despedido cuando cruzaba la puerta del cuarto. Los murmullos recreaban situaciones detrás de la pared, pero la verdad era otra: pura y sencilla. Las canciones recorrían la habitación y no quedaba espacio sin ritmo. El corazón se detuvo ante la impresión de las circunstancias. Todo parecía ser lo que no era, lo que, por el momento, no será. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Corazón palpitante de acciones detenidas por el miedo al pasado…&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solía pensar en ti al cerrar los ojos, imaginar tu rostro a unos cuantos centímetros, aunque estés lejos. Era demasiado pedir que tu recuerdo no recalque una y mil veces en mi memoria, que hostigue mi presente aún con el pasado. Las horas pasaban y practicaba mi indiferencia frente al espejo que lleva tu perfil dibujado. La incertidumbre por tenerte siempre presente me obligaba a buscarte a cada momento, en lugares menos pensados y rincones de mi cuarto donde tu olor quedó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Apunto de todo, lejos de nada…&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú y yo. Una fotografía congelada en el tiempo. Cerca tímidamente, pero estáticos por la circunstancia. Tengo clavados tus ojos en los míos, me cansé de mirarte, quiero besarte. Situación rara, pero cierta. La foto se tomó, no se pudo hacer nada. Tengo el antes, más no el después. Te siento lejos con el paso del tiempo, pero permanezco aún en tus brazos en un cuadro que guarda tu color.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;El último vals sin ti…&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pasos ligeros se mueven por el salón. No hay tiempo para detenerse, la música sigue el ritmo de mi voz. Las ondas se forman en el piso y la energía parece brotar del cuerpo. Vals con emoción y fuerza con dolor. Recorrí cada parte del suelo helado por tu ausencia. Busque de reojo tu andar, tu giro de caballero. La concentración parecía escapar, el baile se hacia monótono y la melodía se disipaba en el aire. Baile sola toda la noche, mientras de reojo buscaba tu silueta. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1277357978180163333-3005026303146948204?l=tangentesparalelas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/feeds/3005026303146948204/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1277357978180163333&amp;postID=3005026303146948204&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/3005026303146948204'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/3005026303146948204'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/2008/11/lo-poco-que-queda.html' title='&quot;lo poco que queda&quot;'/><author><name>Kate*</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12513836495730663951</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_--8aRZp-ezk/SZ9CSQHk4hI/AAAAAAAAAEY/46RebLjP044/S220/2+de+feb+2009+037.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1277357978180163333.post-6749740393497045670</id><published>2008-11-04T21:47:00.000-08:00</published><updated>2008-11-04T21:52:01.642-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='minirrelatos'/><title type='text'>Soledad</title><content type='html'>Habían pasado los días y él aún seguía ahí. Esperando, a la sombra de sus pesares, que ella le regalara un poco de felicidad. Gastaba más de media vida en pagar sus placeres terrenales, pero nada lo podía detener. Ella, se deslizaba como serpiente por su cuerpo plagado de deseos que el dinero le había comprado a la muerte, aquella que acechaba cada noche como una estridente canción en madrugada. A veces el cielo parecía tornarse claro, reflejando el brillo de los pastizales del campo que aún no han sido destrozados. Pero él no podía ver más allá de su silueta gris dibujada en el suelo desnudo. A pesar de todo Soledad era su compañía. Después de muchas sólo ella se vendió por completo. Sin embargo, para él, era difícil descifrar la forma de la sombra, que guardaba en su imagen dos seres unidos. Él vivió mucho tiempo con ella, más no se percataba de su presencia. Paso el tiempo y él se cansó de vivir con Soledad. Una noche muy oscura escapó de su lecho y corrió al mar de su vida pasada. Estaba seco, árido, pero llenos de recuerdos, que el dinero nunca pudo comprarle. El eco indiferente de las películas dibujadas en su mente se hacia cada vez mas fuerte. Poco a poco, recorrió las orillas de su vida y vio dibujada a la muerte. Sabía que no podía escapar de ella. Así que se echo a sus brazos. Lanzo dos gritos al aire para que Soledad no se quedara sola.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1277357978180163333-6749740393497045670?l=tangentesparalelas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/feeds/6749740393497045670/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1277357978180163333&amp;postID=6749740393497045670&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/6749740393497045670'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/6749740393497045670'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/2008/11/soledad.html' title='Soledad'/><author><name>Kate*</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12513836495730663951</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_--8aRZp-ezk/SZ9CSQHk4hI/AAAAAAAAAEY/46RebLjP044/S220/2+de+feb+2009+037.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1277357978180163333.post-1811326438386680068</id><published>2008-10-13T20:43:00.000-07:00</published><updated>2008-10-13T20:50:00.140-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poemas'/><title type='text'>Quieta</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;Entre la lluvia mojada te encontré, aún estabas tibia&lt;br /&gt;casi inmóvil ante la luna&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;reflejabas tu silueta en un gris suave sobre la pista &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;escuchabas la música del mar y te alumbrabas por las estrellas&lt;br /&gt;más no te movías&lt;br /&gt;pasaste horas bajo tristes lágrimas que recorrían tu cuerpo desde el cielo&lt;br /&gt;El mar parecía cada vez cantar más fuerte&lt;br /&gt;El viento comenzó a dibujar formas extrañas con tu pelo&lt;br /&gt;No sé si era por ti o por mí &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;[Era un sueño ahora recuerdo]&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1277357978180163333-1811326438386680068?l=tangentesparalelas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/feeds/1811326438386680068/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1277357978180163333&amp;postID=1811326438386680068&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/1811326438386680068'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/1811326438386680068'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/2008/10/quieta.html' title='Quieta'/><author><name>Kate*</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12513836495730663951</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_--8aRZp-ezk/SZ9CSQHk4hI/AAAAAAAAAEY/46RebLjP044/S220/2+de+feb+2009+037.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1277357978180163333.post-4349802175527578921</id><published>2008-10-05T17:34:00.000-07:00</published><updated>2008-10-05T17:37:22.686-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poemas'/><title type='text'>El abrazo de mi abuelo</title><content type='html'>El abrazo de mi abuelo&lt;br /&gt;fue, después de mucho tiempo,&lt;br /&gt;el primero de mi media vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O será que no recuerdo otro&lt;br /&gt;tan profundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy sucedió así,&lt;br /&gt;me congelo por 1 minuto&lt;br /&gt;la calidez, la potencia y el amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi fragilidad se estrechaba entre sus brazos.&lt;br /&gt;Mi mirada permanecía perdida.&lt;br /&gt;Mi fuerza por contener las lágrimas,&lt;br /&gt;quedaba destrozada en el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá no lo esperaba&lt;br /&gt;o es que lo imaginé,&lt;br /&gt;pero a raíz de esto todo cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis ojos salpicaban un brillo especial,&lt;br /&gt;mientras las gotas recorrían mis mejillas,&lt;br /&gt;sin saber el por qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tan sólo hubiera dicho “te amo”,&lt;br /&gt;en mi loco futuro, reflejado en el presente,&lt;br /&gt;hubiera podido morir tranquila.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1277357978180163333-4349802175527578921?l=tangentesparalelas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/feeds/4349802175527578921/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1277357978180163333&amp;postID=4349802175527578921&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/4349802175527578921'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/4349802175527578921'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/2008/10/el-abrazo-de-mi-abuelo.html' title='El abrazo de mi abuelo'/><author><name>Kate*</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12513836495730663951</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_--8aRZp-ezk/SZ9CSQHk4hI/AAAAAAAAAEY/46RebLjP044/S220/2+de+feb+2009+037.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1277357978180163333.post-3388710424077451815</id><published>2008-10-01T01:41:00.000-07:00</published><updated>2008-10-01T11:37:02.829-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prosa'/><title type='text'>Presa de su propio juego</title><content type='html'>Él era un conocido, pero no su amigo. Nadie sabe cómo llegó a abrir la puerta que muy pocos han encontrado. Pero está vez el trabajo le fue fácil. A ella la conocí cuando era pequeña, cuando aún soñaba y reía, cuando sus emociones se fundían junto al sol. La dejé de ver un tiempo y ahora mira qué es. Ella creció. Aún intento pensar que su espíritu no se ha perdido. Hoy la veo por el espejo de su cuarto y sólo observo un reflejo convexo. Contaré su historia no contada. Es más, secretos que ni ella quiere recordar. Ella lo conoció sin saber que cierto día la obligaría a extirparse pensamientos agridulces que ensuciaron su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando ella tenía tan sólo 12 años, saltaba por las copas de los árboles y bailaba con el aire. Sola, casi siempre. Conversaba sin parar, aunque nadie la escuchara. Solía escribir en las noches, en aquella &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;libretita&lt;/span&gt; rosada cubierta de peluche que siempre la hacía estornudar. Nadie sabía de sus historias e, incluso, ella cerraba los ojos para no leerlas. Era tímida en su cuarto. Sabía perfectamente el rol de sus paredes. Sólo quería que la vieran más no que la oyeran. En madrugadas sin luna, escapaba por la ventana, respiraba el aire húmedo y corría. Era su pasatiempo correr por sus pensamientos, indagar sus emociones para luego ejecutar sus acciones. Con el tiempo se volvió fría y calculadora, había aprendido en sus viajes que debería ser cauta. Se desenredaba entre las personas como el cabello entre los dedos. Aprendió a hablar sin transmitir estados de ánimos. Rechazaba propuestas sin decir no. Comenzó a jugar con las palabras para ver el daño que causaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían pasado varios días después de que los presentaron, pero a ella no le importaban sus sentimientos. Ya había aprendido a no desligarse del camino. Por más duro que sonara la soledad. Estaba ya en la universidad, nada la movería de ahí. Aún con sus ideas confundidas encontraba el momento preciso para utilizarlas. Ellos se veían pocas veces. Ella saludaba y él sonreía. Cuando yo tenía tiempo, solía acompañarla a la biblioteca, lugar que fue su refugio y escondite. Ella sabía que él estaba despertando la leña interna. Más, se tapaba los ojos mirando al sol. Ciertos días, a solas, ella caminaba por los pasillos que él frecuentaba; con su mirada perdida fingía como bien lo sabe hacer. Quería engañarse a sí misma, pero no podía. En sus últimas caídas no le había ido nada bien. Por lo menos, intentaría llenar sus fantasías imaginando que hace algo por buscarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí tuvo su primer desliz. Casi a punto de culminar la secundaria, tras juguetear con sentimientos se vio obligada a terminar lo que había comenzado. Sin querer, como suele decirlo, enamoró a Joaquín. Él, gentil y fiel caballero, no dudo en caer en sus redes. Estuvieron juntos un tiempo, ella pensó que podría enamorarse de él. Mientras tanto, Joaquín tejía mundos fusionados por un amor ficticio. A diario recorrían los recreos pendientes de la unión de uno de sus dedos. Les gustaba negar su relación ante los demás, pero se mostraban cariñosos juntos. A la salida de la escuela, él la acompañaba a su casa y tras 8 horas de deseo lograba arrancarle un beso. Pero la mentira no le duraría mucho, pues astutas voces llegaron a los oídos de Joaquín gritando lo que sabían. Pasaron semanas de rencillas y discusiones. Ella aún mentía y él siempre perdía. Pero se cansó. Sin embargo, mientras ella rebuscaba soluciones a este embrollo, se dio cuenta que el hilo del amor también había cocido su corazón. Al parecer no era experta fingiendo, sino que sí lo sentía. Pero lo que mal comienza, mal acaba, o al menos aquí fue así. Terminaron las clases y él desapareció. No le quedaba otra alternativa, no era rencoroso. Pero qué otro pago más grande le podría tocar a ella, que por meterse en el mar bravo casi se ahoga en sus sentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así cada mañana, dejó la fila del medio para sentarse junto a la ventana. Yo sólo compartía unas cuantas clases con ella, pero aprendí a leerla. La conocía desde los 4 años y aunque no éramos íntimas, adivinaba sus pensamientos. Creo que su historia fue mi obsesión. Era otoño cuando su vida parecía repetir experiencias pasadas. Las hojas se veían caer por la ventana y los días marrones eran clásicos de novelas. Ella se dejó distraer por signos falsos. Quizás ahora ella era una pieza del juego. Él solo sonreía al verla y, una que otras veces, le preguntaba cómo estaba. Pero ella parecía olvidar la realidad cuando navegaba en sus ojos. Un día escuche cuando ella murmuraba mientras escribía “Sus ojos, su brillo, perderme en ellos es poco, llegar a su boca sería mi destrucción”. Al parecer, su diario era una reproducción de hechos a lo largo de su vida. Ella solía engañarse repitiéndose muchas veces que el control estaba en sus manos. Pero no se había dado cuenta que lo extravió cuando sus miradas se cruzaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de estos caminos gastados, ella prometió no volver a escaparse de su propósito. Sufrió en su propio juego y decidió decirle no al amor. Aunque en el fondo, aún guardaba las ilusiones que de niña soñó. Se esforzó por ingresar en los mejores puestos a la universidad y lo logró, como todo lo que se planteaba. Se hizo promesas que a cualquiera le parecerían imposibles. Pero ella no tenía límites, al parecer los golpes aumentaban su orgullo. Cierto día, yo conversaba con un amigo de otra facultad y llegó. Por cortesía los presenté y sin parpadear me di cuenta que algo pasó como un rayo entre ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él se dio cuenta de lo que estaba pasando, habría que ser ciego para no verlo. Pero no era alguien de fiar, solía engañar y luego echar la culpa de sus pecados. Así pues la encontró en los pasadizos de su oscura facultad. Ella desentendida lo saludo y paso de largo. Él ya tenía una apuesta por cumplir. La llamó y conversaron un rato, ella parecía sonreír tímidamente mientras charlaban. Al día siguiente, los vi salir juntos de la universidad. No era mi intención seguirlos, pero la curiosidad me carcomía. Caminaron descalzos por la playa, vieron caer al sol e intercambiarse por la luna, compartieron un plato de comida y él pidió un vino para brindar. Habían pasado casi 8 horas desde su salida, ella había bebido demasiado y, si mis ojos no me engañaron, él la subió a su carro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron varios días que ella no asistió a clases. Nadie daba respuesta a sus faltas. Lo más raro fue que él también desapareció. Supuestamente aquel día fue el mejor para ambos. A pesar de que mi relación con ella no era de plena confianza, decidí ir a buscarla a su casa. Su mamá me conocía así que me dejo pasar, la vi en el rincón de su cuarto gritando, algo poco usual en ella. Sus palabras fueron crudas como su dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“me siento sucia, vacía, aunque me lavara miles de veces no podría quitarme su olor, las marcas de sus manos están tatuadas en mi piel, aún siento su respiración, aún me escucho gritar auxilio en un cuarto desolado de la calle más oscura de mi vida”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1277357978180163333-3388710424077451815?l=tangentesparalelas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/feeds/3388710424077451815/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1277357978180163333&amp;postID=3388710424077451815&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/3388710424077451815'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/3388710424077451815'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/2008/10/presa-de-su-propio-juego.html' title='Presa de su propio juego'/><author><name>Kate*</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12513836495730663951</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_--8aRZp-ezk/SZ9CSQHk4hI/AAAAAAAAAEY/46RebLjP044/S220/2+de+feb+2009+037.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1277357978180163333.post-1935433142443110762</id><published>2008-09-23T23:11:00.000-07:00</published><updated>2008-09-23T23:40:34.378-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poemas'/><title type='text'>"Libre eres"</title><content type='html'>Acostumbras jugar con los desafíos de la libertad&lt;br /&gt;sin darte cuenta que ella te aprisiona&lt;br /&gt;en su magnífico concepto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella que te ofrece sueños e ilusiones,&lt;br /&gt;que te abre las alas&lt;br /&gt;y te empuja al abismo&lt;br /&gt;a volar,&lt;br /&gt;te seduce siempre a vivir pendiente de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La búsqueda por romper los barrotes,&lt;br /&gt;ser libre y no atado,&lt;br /&gt;ha calado tanto en tus ideales&lt;br /&gt;que a diario te encierras en tu burbuja&lt;br /&gt;para encontrar tu propia autonomía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La exploración por la anhelada libertad&lt;br /&gt;sólo entierra más los derechos del que la busca.&lt;br /&gt;Una concepción ambigua, pero necesaria.&lt;br /&gt;Necesitas saber que tu búsqueda&lt;br /&gt;te volverá libre&lt;br /&gt;para darle sentido a tu propia cárcel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Acaso no somos libres?&lt;br /&gt;¿Por qué encerrarse en conceptos?&lt;br /&gt;¿Por qué buscar algo a pesar de tenerlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;El que busca ser libre se clava más años de condena&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1277357978180163333-1935433142443110762?l=tangentesparalelas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/feeds/1935433142443110762/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1277357978180163333&amp;postID=1935433142443110762&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/1935433142443110762'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/1935433142443110762'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/2008/09/libre-eres.html' title='&quot;Libre eres&quot;'/><author><name>Kate*</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12513836495730663951</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_--8aRZp-ezk/SZ9CSQHk4hI/AAAAAAAAAEY/46RebLjP044/S220/2+de+feb+2009+037.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1277357978180163333.post-4277882400799983781</id><published>2008-09-20T13:39:00.000-07:00</published><updated>2008-09-20T13:40:31.984-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prosa'/><title type='text'>Caminatas de madrugada (I)</title><content type='html'>Hace un año intenté expresarme, pero mi cobardía me detuvo. Mi inmadurez en su punto de efervescencia me dijo ¡no! aquella vez. Después de dos meses pasado el primer año, abrí el periódico buscando noticias reveladoras que no sean más de la simple porquería que mayormente se lee (ve). De casualidad salté de página en página, como suele hacerlo uno cuando busca ciertas cosas por obligación. Con la cabeza en otras cosas y mis pensamientos aún más perdidos, no sabía exactamente qué buscaba o adónde quería llegar. Sin embargo, por inercia continuaba una búsqueda incansable que no tendría fin, al parecer. Husmeando entre muchas opiniones y enterándome de cómo la tecnología nos atrofiará el cerebro algún día entendí que era momento de tomar un descanso. Y como lo venía saboreando hace días, un cigarrillo no vendría a mal. Era extraño pensar y recrear situaciones ajenas a mi mundo, pero con una ventana tan poderosa como esta puedo crear universos paralelos. La idea del cigarrillo seguía retumbando en mi cabeza. Parecía ser un deseo incontrolable que incendiaba mi paladar para ir en su búsqueda. Seguía con la desesperada sensación de pasar hoja por hoja e intentar leer a través de las letras sin saber exactamente lo que quería encontrar. Llegué a la conclusión que mi aburrimiento me estaba atrapando con el fin de olvidar mis obligaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me paré, caminé arrastrando mis pies sobre la alfombra, cogí mi abrigo y escapé, no por la ventana, que suele ser mi fiel compañera para olvidar algunos dolores de cabeza que en el día logro recolectar, sino al vacío absurdo de mi realidad. Atravesé el umbral básico que todos los días aguarda a horas determinadas mi salida. Había llovido la noche anterior, los charcos eran perfectos espejos para ver mi rostro difuso. Mientras caminaba por las calles, mil veces recorridas en mi infancia, intentaba encontrar un camino digno de un día tan agridulce como lo es hoy. Se me hacía tan difícil seguir un rumbo fijo, caminaba y caminaba, y en la primera esquina que encontraba giraba mi cuerpo lentamente formando un ángulo de 90 grados. Avanzaba ligeramente, otra vez arrastrando mis pies, mirando los techos de las casas, cubiertos por las hojas de los árboles que sobrepasaban su tamaño en, al menos, 4 metros. Eran casi las 3:00 de la mañana y, yo, estaba empeñada en encontrar gente en las calles. Estaba sola, tibia, a pesar del frío, y con una fuerte garraspera en la garganta, que poco a poco me iba debilitando. No obstante, ninguna enfermedad sería una piedra para tropezar en esta dulce caminata. Como mi intención de abrumarme de personas seguía en pie, seguí avanzando agrandando los pasos como camina papá. Una comparación un poco infantil, pero era necesario especificar. Papá, como yo lo llamo, ya no vive aquí, al igual que mamá emprendieron rumbo desconocido de dónde siempre recibo cartas con direcciones vagas. Cierto día intenté dar con el paradero de ellos. Lo primero que se me ocurrió fueron las guías de teléfono, más, dónde encontraría la ciudad de “Borones” y aún con mayor dificultad la calle Galopas con número ¾. Era totalmente ficticia la historia que yo, cada noche, me tejía sobre ellos. Pero no eran las únicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mayormente, en la oscuridad de mi cuarto y la tranquilidad de la noche, soñaba despierta con cuentos fantásticos que esperaba algún día terminen en el tacho de basura, dónde terminaron muchos recuerdos, poesías y amores. Amores que se perdieron en el viento y que muchas veces yo malogré. No tiene sentido seguir hablándome de eso, porque me distraigo en mí andar. Ya había avanzado un buen tramo y las casitas con tejado a dos aguas se iban perdiendo. Llevo 25 años viviendo en este lugar y recién me acabo de dar cuenta que tenemos un pequeño bosque. Mi ignorancia era completa. La caminata ya se hacía pesada y no podía contener los deseos internos por un maldito cigarro. Perdida en la noche y estafada por el reloj, que para mi mala suerte había olvidado, me encontraba dispersa en mis pensamientos, otra vez. Era incómodo seguir avanzando sin topar con lo que tanto buscaba y también lo que tanto aborrecía. En los días de verano, mientras realizaba compras, encargos de mamá, solía renegar con el corazón en la mano por la abrumadora cantidad de gente, que golpeaba mis codos sin pedir disculpas. El calor, en esos lugares, cada vez se incrementaba y mi piel parecía pedir auxilio. Sin embargo, recuerdo aquellos días calidos con admirable respeto. Eran jodidos, pero formidables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cansancio hacía de las suyas, llevaba casi dos horas caminando, y el sol se comenzaba a asomar. Tras las montañas, tras las colinas. Maldita sea parece que nunca hubiera vivido en este lugar, he perdido cosas tan maravillosas como observar el sol después de un día de lluvia. Mis pies se congelaron y ya no querían avanzar. Tenía que decidir si seguir sólo con el alma o sentarme a reposar. Opte por lo segundo, siempre fui cobarde para andar sola, prefiero hacerlo de dos. El sol ya comenzaba a calentar, pero parece que la lluvia le quería ganar. Me encontraba en medio de una lucha atmosférica, donde la única perjudicada sería yo. Intenté moverme, pero otra vez parecía tener enemigos propios. Había caminado tanto, sin darme cuenta, que mis pies ya no obedecían mis órdenes. Esta vez no iba a pelear, no tenía la más mínima intención de hacerlo. Si iba a terminar bañada en gotas de guerra no refutaría en mi suerte. Es aquí donde todo comenzó, hablo de mi pérdida total de conciencia, volé a los oscuros rincones de mi ser para explorar mis historias mas anheladas que nunca me atreví a leer. Rebusqué aquel cofre que mantenía mis secretos, inquietudes y emociones. Y uno de mis mejores amigos apareció: el miedo. Sarcásticamente, claro. Siempre surge para atormentar decisiones, nublando el actuar de las personas y a veces volviéndonos cobardes ante los errores. Aquellos que deberían aparecer en la lista de “lo que se debe hacer”. Si no me equivoco no soy nada, eso pensé. Encerrada en cuatro paredes de madera abriendo cartas que podrían incendiar el lugar, me encontraba dentro de mí. El tiempo, que no espera a nadie, siguió avanzando con fiel crueldad. Y ahí me encontraba yo, en el límite de dos espacios paralelos que solo se unían por una arteria común: mi vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al parecer, era la hora propicia para despertar del transe nocturno, que me tuvo ataba buscando las fronteras de mi vida. Las personas comenzaban a abandonar sus casas en búsqueda de mantener sus trabajos. Los viejos de bigote y corbata salían relucientes, demostrando su altivez, frente a los muchachos escolares que al cruzar con sus miradas bajaban las suyas esperando ser como ellos. Un ridículo círculo vicioso, donde es necesario ser uno más del montón. Mientras meditaba estas reflexiones observando a las personas pasar, me di cuenta que era un bicho raro en la calle de mi casa, que quién sabe cómo llegué. Mojada, aún restregando mis pies sobre los charcos y con los ojos dormilones, me encontré. Pero esta vez, mi idea por el cigarrillo había desaparecido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1277357978180163333-4277882400799983781?l=tangentesparalelas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/feeds/4277882400799983781/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1277357978180163333&amp;postID=4277882400799983781&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/4277882400799983781'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/4277882400799983781'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/2008/09/caminatas-de-madrugada-i.html' title='Caminatas de madrugada (I)'/><author><name>Kate*</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12513836495730663951</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_--8aRZp-ezk/SZ9CSQHk4hI/AAAAAAAAAEY/46RebLjP044/S220/2+de+feb+2009+037.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1277357978180163333.post-5438781701673318613</id><published>2008-09-17T20:03:00.000-07:00</published><updated>2008-09-17T20:14:22.102-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poemas'/><title type='text'>Sólo yo, sólo tú</title><content type='html'>Sólo yo, sólo tú… no puedes negar que las estrellas bailan con los tambores del corazón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo yo, sólo tú… cuando se oculta el sol y se pierden miradas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo yo, sólo tú… ya no esperes más, corre y abre tus alas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo yo, sólo tú… en dos mundos distintos dónde el sol y la luna no pueden verse&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo yo, sólo tú… dónde mis labios no pueden tocarte porque desaparecen&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo yo, sólo tú… dónde tu amor estalla por amores prohibidos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo yo, sólo tú… aunque el cielo diga que no&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo yo, sólo tú… aunque los límites sean mares y desiertos profundos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo yo, sólo tú... mirando al horizonte en dos polos opuestos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo yo, sólo tú... cuando callas, cuando lloras&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo yo, sólo tú… cuando nuestros pensamientos se funden en el sol&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo yo, sólo tú... cuando me ocultas verdades y mentiras&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo yo, sólo tú... mientras duermo, mientras sueño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo yo, sólo tú… mientras descanso, mientras siento que aún existe el amor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo yo, sólo tú... en el norte y en el sur, al este o al oeste&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo yo, sólo tú… no hay dirección, no hay dimensión. Sólo un punto fijo: el corazón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo yo, sólo tú... mientras ríes y lloras&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo yo, sólo tú… sueño e imagino otra vez embriagarme en tus ojos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo yo, sólo tú... Aún en la tristeza y el pesar, esperando que tus brazos me puedan cobijar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo yo, sólo tú…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1277357978180163333-5438781701673318613?l=tangentesparalelas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/feeds/5438781701673318613/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1277357978180163333&amp;postID=5438781701673318613&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/5438781701673318613'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/5438781701673318613'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/2008/09/slo-yo-slo-t.html' title='Sólo yo, sólo tú'/><author><name>Kate*</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12513836495730663951</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_--8aRZp-ezk/SZ9CSQHk4hI/AAAAAAAAAEY/46RebLjP044/S220/2+de+feb+2009+037.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1277357978180163333.post-8908429214712407750</id><published>2008-09-15T22:33:00.001-07:00</published><updated>2008-09-17T18:57:15.190-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prosa'/><title type='text'>El mismo café</title><content type='html'>No sé cómo existen personas que dicen que los finales son buenos, que ayudan, que aprendes de ellos, que son peldaños de la vida, que, solamente, son comienzos de un nuevo camino. Yo no pienso eso. Estoy caminado por las calles, sin rumbo, sin color, sin sabor, sin emoción; después de salir de casa. Pues, hace unas horas, estaba en el mismo café de siempre esperando a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Daniel&lt;/span&gt;. Era un poco tarde y aún no llegaba. Pedí el segundo café esperando que el tiempo vuele. Esta vez estaba relativamente molesta, con los ánimos apagados y él no aparecía. Tenía una hora de retraso, eso atiborró aún más mi frágil paciencia. Esta vez ya no sería igual, ya no esperaré horas tras horas, ya no. Me paré, me disponía a abandonar el café; cuando, de pronto, me tocan el hombro. Volteo ofuscada pensando que era él. Pero no, era el mozo, había olvidado pagar la cuenta. Salí del café, aún más exaltada, molesta, pero triste a la vez. Era la última oportunidad que teníamos y se perdió. Ahora estoy aquí, caminando por las calles sin un rumbo fijo. No sé adonde voy, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;adónde&lt;/span&gt; quiero ir, ni siquiera sé dónde estoy. La noche se aproxima, sólo tengo unas cuantas monedas en la cartera, un abrigo bajo el brazo y un libro –el que leo en mis ratos libres. Ya me cansé de avanzar sin destino. Es hora de regresar a casa, seguro la encontraré igual: tibia, acogedora, sobretodo sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Busco el paradero, pero las calles son muy extrañas. Entre esquina y esquina los buses pasan después de un largo rato y ninguno puedo identificarlo. Me estoy asustando, estos caminos son como laberintos. Avanzo despacio y, al fin, encuentro el paradero. A lo lejos distingo la silueta de un joven: alto, tez oscura y con pequeños rulos. Al parecer, también esperaba el bus. Decidí pararme a su lado, en cierta medida me sentía a salvo junto a él. Había oscurecido, las luces de los postes eran tenues, el cielo parecía tronar a lo lejos. Los minutos pasaban como el viento lo hace por mi rostro. No tenía paraguas y las nubes, poco a poco, se teñían de negro. A pesar de todo, mi mirada no podía despegarse de aquel joven. Había avanzado sigilosamente sin que se él percate. Sin embargo, regresaba a mi la imagen del café. Otra vez quedé desilusionada, porque nunca llegó. Pasaron tres buses y ninguno se me hacía familiar; creo que a aquel joven tampoco. Me comencé a desesperar; era muy tarde; las gotas se precipitaban al suelo y el bus no aparecía. Para distraerme, intentaba recordar dónde había visto ese cabello que llamó mi atención, pero mi memoria es frágil. Necesitaba un pretexto para hablar con él. Felizmente había olvidado mi reloj. Después de esa pregunta básica –esperando que siga con la conversación- me quedé callada. Sólo me miró y deslizó en su rostro una pequeña sonrisa. A lo lejos divisé el bus; tenía que subir sí o sí. El camino iba a ser largo; me senté en el único asiento y comencé a leer. Emprendí el diseño de mi imaginación, cuando el bus frenó de golpe. Fue en ese momento que me percaté del joven del paradero, que atentamente me alcanzó el libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cansada, molesta, con sentimientos de intriga llegué a mi casa. La encontré tal como la describí horas antes. Prendí la computadora –necesitaba una respuesta a todo esto- y lo encontré conectado. Instantáneamente a la velocidad de la luz me habló. Me dijo que hoy había sido el mejor día de su vida. Estaba desconcertada, no entendía lo que me decía. Le respondí que era un mentiroso, que nunca llegó. Él respondió –con aquellos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;emoticones&lt;/span&gt; que suelen aparentar gestos- que siempre estuvo allí, que no me perdió de vista ni un sólo minuto. Era una pelea virtual que no tenía sentido, le repliqué. Él recalcó que sí estuvo allí y que buscara en mi libro. Cogí alborotada mi cartera y lo saqué. Recorrí todas las hojas y cayó un pequeño papel en el que decía “siempre estuve allí y nunca te diste cuenta. Toqué tu hombro para decirte que era yo quien te observaba desde lejos, pero tuve miedo, estuve más de una hora a tu lado, pero no te hablé”. Solté lo que tenía entre las manos y corrí para responderle, pero ya no estaba. Sus últimas palabras eran ciertas “Ahora debes estar leyendo la verdad que mañana ya no tendrá sentido”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1277357978180163333-8908429214712407750?l=tangentesparalelas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/feeds/8908429214712407750/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1277357978180163333&amp;postID=8908429214712407750&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/8908429214712407750'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/8908429214712407750'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/2008/09/el-mismo-caf.html' title='El mismo café'/><author><name>Kate*</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12513836495730663951</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_--8aRZp-ezk/SZ9CSQHk4hI/AAAAAAAAAEY/46RebLjP044/S220/2+de+feb+2009+037.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1277357978180163333.post-121967567278604518</id><published>2008-09-15T22:29:00.000-07:00</published><updated>2008-09-17T19:13:05.048-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prosa'/><title type='text'>Burbuja real</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Caminaba rápido, cortando el viento que rozaba mi rostro, intentando ganarle al tiempo para llegar temprano a la cita con aquella mujer que había desnudado su alma conmigo, que era tan sincera como una carta de despedida antes de un suicidio, tan tierna como la cara de un bebé al nacer, tan hermosa como los colores de las mariposas que revolotean en mi imaginación. Marchaba cada vez más a prisa. Cada minuto, cada segundo mi corazón se iba acelerando por verla; mis latidos parecían amargos golpes de tambores de guerra; mi respiración pedía a gritos un ligero descanso; mis venas se estaban secando porque todavía no la divisaba en el horizonte. No podía más. Mi mirada no lograba deslumbrar el camino, sólo podía ver su imagen reflejada en la niebla, sólo recordaba el delicioso sonido de sus palabras, sólo pensaba en ella y en nada más que ella. Intenté correr, pero no pude; sentí un amargo golpe en mi frente. Había avanzado sin dirección, acelerado sin brevete, de pronto, frenado como un carro en luz roja. Estuve &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;inconsciente&lt;/span&gt; por unos minutos, estuve en el umbral del día y de la noche, estuve, aún así, pensando en ella.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Atravesaba un sinfín de emociones frías cuando desperté, abrí los ojos lentamente como se eleva el telón de una obra teatral. El tiempo se congeló, este mundo no era el mío. No había esperanzas &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;tintineantes&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, sueños tangibles, recuerdos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;perecibles&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;. Sólo encontré lagos de llanto, cielo con algodones de humo, individuos irreales. Más no estaba ella. Comencé a caminar por las tristes calles del nuevo mundo que me tocaba experimentar, intenté hablar con las personas, barrotes andantes que caminaban con un punto fijo en el horizonte. Me desesperé, grité y nadie parecía compadecerse de un pobre tonto que se había perdido a causa del amor y un crudo golpe en la frente. Me sentía pequeño como los granos de quinua, fantasioso como volar al sol, insulso como el mundo sin el hombre. Más no podía darme por vencido, si tenía que vivir en una burbuja desconocida, debía calzar los zapatos de un nuevo personaje.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los días no avanzaban, el sol no desaparecía, la luna ni siquiera era tomada en cuenta. Era un mundo frío por la incertidumbre, pero cálido por el potente astro que sancochaba con sus rayos ácidos. Me senté en la esquina de una casa con la esperanza de soñar en esta tierra de nadie, donde la noche no existía. Hombres y mujeres pasaban por mi costado y sus sombras creaban alegrías &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;exasperantes&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, que engañaban mis ojos con la oscuridad de mi vida pasada que anhelaba recuperar. Mientras recreaba mi mente con situaciones erradas, divisé a lo lejos una mirada tímida que me atraía. No sabía por qué, cómo, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;adónde&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; me guiaría, pero decidí seguir sus huellas. Avancé y avancé, quería descubrir ese brillo que deslumbró mi curiosidad. Mi alma se regocijaba en algo desconocido, que aún no podía alcanzar. Era una señal, una luz, un camino, una corazonada de niño. A pesar de los sentimientos encontrados, ahí estaba yo, caminando en busca de unos ojos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;cautivantes&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; como uvas fermentadas en las que me quería embriagar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Llegué al final de la calle, distinguí la niña de mis ojos. Me senté a su costado, queriendo consolarla, calmar sus miedos, pero no pude decir palabra alguna. Parecía como si me hubieran cosido la boca. Sólo la miré, contemplando esa mirada que me atrajo como imán, esperando una palabra que me haga volver en mí, más no recibí nada. Ella andaba perdida en el tiempo. Me cansé de la indiferencia, me puse en pie, cuando me dijo: ¿quieres jugar conmigo? me quedé atónito, me dispuse a ayudarla a pararse cuando vi mis manos, mis piernas, mi cuerpo. No era aquel joven de 23 años al encuentro de su amada. Era un niño en un mundo tan conocido como desconocido. Aquella niña que había visto no era más que la mujer que entre pesadillas y sueños había buscado, sólo que muchos años antes de conocerla. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1277357978180163333-121967567278604518?l=tangentesparalelas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/feeds/121967567278604518/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1277357978180163333&amp;postID=121967567278604518&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/121967567278604518'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/121967567278604518'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/2008/09/burbuja-real.html' title='Burbuja real'/><author><name>Kate*</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12513836495730663951</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_--8aRZp-ezk/SZ9CSQHk4hI/AAAAAAAAAEY/46RebLjP044/S220/2+de+feb+2009+037.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1277357978180163333.post-2208542298581633354</id><published>2008-09-15T21:50:00.000-07:00</published><updated>2008-09-17T18:53:27.247-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Conversaciones'/><title type='text'>Has visto que hermosa está la luna</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;Él, desde su ventana, divisaba aquella perla en el cielo que alumbraba sus noches de insomnio. En ese momento, se puso a pensar si ella también alzaba su rostro y miraba la luna cómo él lo hacía. Sin querer eso &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;sucedió&lt;/span&gt;. Las dos miradas se encontraron en un punto fijo.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Su impaciencia saturó su tranquilidad. No aguantó más y escapó a través de 254 &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;caracteres&lt;/span&gt;. Ella, en esa escena confundida, interpretó lo que leyó y soltó su incertidumbre en poesía. Algo que no sabía hacer, que nunca había intentado, que en realidad ni siquiera sabía su verdadero significado, pero lo hizo. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Fue una conversación muda, donde hablaba el corazón. Las manos podían expresar mucho más que las palabras, en esta situación. "¿Has visto la luna hoy?", él preguntó. Ella tecleó lo más rápido posible, plasmando su voz en dígitos numéricos. "No puedo verla por el brillo que proyecta. Hay miles de miradas que la vuelven anhelada. Sin embargo, sólo dos pueden &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;cautivarla&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;. La luna es bella, cómo dejar de verla", respondió. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Un remesón recorrió todo su cuerpo. No sabía qué decir. No sabía poesía. Él intentaba contestar, pero su corazón bailaba cada vez más rápido. Le ganó el tiempo, como suele hacerlo. Ella golpeó nuevamente sus dedos contra el plástico duro. Estaba motivada, eufórica por aquel brillo que nunca había recibido. "La plenitud de la luna ayuda a soñar con pasión. la claridad que propaga alumbra el camino a las estrellas. Estar frente a ella es fácil, detenerse a observarla, sin parpadear, es &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;impactante&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;". &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Después de leer esto, el choque fue tremendo. Ella lo hería aún queriéndolo. Él se sintió menos. No la merecía, gritó. El silencio virginal, que por horas era libre para hablar, se interrumpió por la desdicha de su corazón. "No creo ser merecedor de esto", dijo, pero ahora por la ventana. Ella se enfureció, replicándole a la luna. Esta al parecer entendió la situación. Y sin brillar más desapareció. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Una hora de silencio absoluto, ya ninguno podía pensar. La lluvia remojó sus ideas en charcos de indiferencia. Aplacó la ira de los dos y barrió su dolor por las alcantarillas. Mas la luna ya no estaba. La ilusión se esfumaba.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1277357978180163333-2208542298581633354?l=tangentesparalelas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/feeds/2208542298581633354/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1277357978180163333&amp;postID=2208542298581633354&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/2208542298581633354'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/2208542298581633354'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/2008/09/has-visto-que-hermosa-est-la-luna.html' title='Has visto que hermosa está la luna'/><author><name>Kate*</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12513836495730663951</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_--8aRZp-ezk/SZ9CSQHk4hI/AAAAAAAAAEY/46RebLjP044/S220/2+de+feb+2009+037.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1277357978180163333.post-6724819586831256993</id><published>2008-09-15T19:59:00.000-07:00</published><updated>2008-09-17T00:18:42.347-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Conversaciones'/><title type='text'>Buscando...</title><content type='html'>Eran ya las 8 de la noche y ella no podía dormir. Esperaba tras su ventana la llegada de Julio. Los segundos carcomían su paciencia, mientras su corazón se acrecentaba en sus gritos de desesperación. Ella sabía que él no le pertenecía. Ella lo sabía. Más él quería ser parte de ella. Pero no podía. Ambos desde sus cuartos recordaban aquellas tardes bajo el firmamento, bajo la lluvia de verano, bajo el sol que acariciaba su piel durante los paseos en bicicleta. Ellos se recordaban más no se pertenecían. Uno de ellos no quería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus conversaciones, al principio, tendían de ventana a ventana. Él tímido; ella extrovertida. Ambos la pareja imperfecta. Se conocieron por azar, por juego, por un paseo a la playa. Él no le hablaba ni le prestaba atención. Ella era libre como la música que él amaba, pero tenía un defecto obtenía lo que quería. Caprichosa, indomable, excesivamente &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;jodida&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, pero tierna, amable y sonriente. Creo que ese fue el motivo de la perdición de Julio. Su sonrisa. Aquella que dibujaba cada tarde mientras volaba en su imaginación. Trazo a trazo, no perdía ningún detalle. Pintaba poco a poco sus labios gruesos. Delineaba con pasión sus labios rojos intentando besarlos. Pero aún en su mente ella se escapaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él se dio cuenta que ella &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;existía&lt;/span&gt;. No supo cómo ni cuándo, pero de pronto &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;divisaba&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; su rostro en el horizonte. Julio dice que nunca la miró; no obstante, sus retinas sí la vieron. Comenzó a hacer cosas que nunca pensó. Ahora era él quien buscaba atención. Ella sabía lo que sucedía, qué sentía y cómo la miraba. Y aún &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;así&lt;/span&gt; siguió jugando en su memoria, atando sus venas, endulzando sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó el 5 de febrero y el hielo se rompió. Se volvieron amigos, cómplices, consejeros y revolucionarios del hogar. Siempre que estaban juntos el tiempo corría tras el destino. ¿Destino? ¿acaso dije destino? eso temía Julio. El miedo &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;acechaba&lt;/span&gt; su mente borrando aquellas tardes sobre el acantilado, viendo el sol caer, sintiendo el aroma del mar, viendo los aviones de los niños chocar y destruirse, así como se destruyó su corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él recuerda aquella noche cuando Carla desapareció. Vio volar por el firmamento, que fue testigo de sus besos, aquellos pétalos de hojas &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;canson&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; que decoraban el balcón de ella. Le dolió, más no se rindió. Terco era y lo había aprendido de ella. La &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;llamó&lt;/span&gt;, le pidió que hablasen, pero ella nunca respondió. Sólo escuchaba tras el auricular, aquella voz que los primeros días le provocaba curiosidad. Siguió rompiendo en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;pedacitos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; sus rosas de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;origami&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;. Soplándolas con cariño ácido a la ventana de Julio. Qué modo de querer. Aunque, ¿eso es querer?. Ella misma se cuestionaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó el tiempo. Él rendido tras &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;múltiples&lt;/span&gt; intentos de coger su corazón y tomarla como antes bajo la luna tibia, el murmullo del mar y los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;bichitos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; que se subían por sus cuerpos mientras el pasto del acantilado los abrigaba. Humillado y cansado. Ella &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;sutil&lt;/span&gt;, indiferente, buscando otra víctima para sus enredos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca más se volvieron a ver, aunque él intentaba buscarla. Qué quería ella, nadie lo supo. Ni siquiera ella. Así, lo que nunca comenzó, terminó con la llegada del invierno. Ellos aún se piensan, aún se anhelan. Pero hay una diferencia, él la sigue queriendo en secreto. Ella lo extraña y no sabe por qué. A pesar de que sus ventanas siempre están abiertas. El zumbido en sus conversaciones ya no tiene efecto alguno.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1277357978180163333-6724819586831256993?l=tangentesparalelas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/feeds/6724819586831256993/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1277357978180163333&amp;postID=6724819586831256993&amp;isPopup=true' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/6724819586831256993'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1277357978180163333/posts/default/6724819586831256993'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tangentesparalelas.blogspot.com/2008/09/buscando-el-azul.html' title='Buscando...'/><author><name>Kate*</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12513836495730663951</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_--8aRZp-ezk/SZ9CSQHk4hI/AAAAAAAAAEY/46RebLjP044/S220/2+de+feb+2009+037.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry></feed>
